De una manera cada vez más patente, la crianza de bebés y niños ha tomado un cariz más funcional y centrado en objetivos, que nos aleja de una comprensión profunda de la naturaleza y necesidades de la infancia.

Vivimos tiempos paradójicos. Los adultos somos cada vez más conscientes de la importancia y necesidad de la inteligencia emocional y la creatividad en cada aspecto de nuestras vidas, mientras ofrecemos a los niños condiciones que a menudo entorpecen la expresión de estas inteligencias.

En la Formación en Ecología de la Infancia hacemos un recorrido por los siete primeros años de vida desde una perspectiva ecosistémica, basándose en lo que la neurociencia mas reciente nos muestra sobre la evolución de la especie humana, sus necesidades, así como las condiciones apropiadas para su óptimo desarrollo y para que puedan expresar sus inteligencias y potencialidades de una forma plena, saludable y placentera.