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La niñez como estado de conciencia. Isabel Fernández del Castillo

La niñez como estado de conciencia. Isabel Fernández del Castillo

La niñez como estado de conciencia. Isabel Fernández del Castillo
Infancia

 

A lo largo de la infancia, y especialmente los primeros 7 años, la especie humana replica el proceso evolutivo que permitió a la humanidad desarrollar el cerebro más potente del reino animal. Antes de saber leer, escribir, adquirir el pensamiento abstracto y crear naves espaciales, la humanidad fué artesana y artista, siendo su propia naturaleza – su cuerpo, su psique, su intuición- su principal medio de expresión, descubrimiento y aprendizaje, conexión con la naturaleza, relación con el mundo y los otros, transmisión de conocimientos y desarrollo de habilidades cada vez más sofisticadas.

Igual que lo hizo la humanidad, las criaturas atraviesan esas etapas en un orden: la experiencia es anterior a la conceptualización, lo concreto es anterior a lo abstracto, el pensamiento analógico es anterior al lógico, la inteligencia emocional, social y corporal como sustrato de todas las facultades superiores, y el instinto de juego es el principal cauce de expresión de la inteligencia y creatividad. 

Hasta los 7 años, los niños necesitan poder vivir con calma esa etapa preabstracta y basada en el movimiento, el juego, el desarrollo de la imaginación, el emprendimiento a través del juego, el florecimiento de la creatividad, la relación con el otro, la conexión con la naturaleza y la experiencia en el mundo real. Pero la realidad es que en la cultura actual las criaturas están pasando de puntillas y a toda prisa sobre estas conquistas fundamentales de desarrollo, en un mundo demasiado estructurado, demasiado virtual, demasiado centrado en los resultados y, poco consciente del valor del proceso, el ritmo, el tiempo y el juego.

En la práctica lo que a ocurre es que la excesiva directividad adulta, la falta de espacios adecuados y tiempo libre y la interferencia de la tecnología a menudo acaban dificultando los procesos internos universales de desarrollo, la curiosidad, el instinto de juego, el placer del descubrimiento, la adquisición de habilidades y el impulso interno hacia la creatividad y la autonomía.

Entre las consecuencias se encuentran la pérdida del placer por aprender y un aumento exponencial de dificultades de aprendizaje, altos niveles de estrés y ansiedad y conflicto psicosocial.

Contraportada e índice

 

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